Viene de una familia de restauradores, se licenció en derecho y se especializó en asuntos laborales, fiscales y contables. En 2004 se lanzó a fundar y administrar CuiNatur, empresa con alrededor de 300 personas empleadas que proporcionan alimentación sana y, en gran parte, ecológica a alrededor de 5.000 estudiantes de Valencia y Castelló diariamente.

CuiNatur ha sido reconocido como Proyecto de Innovación Social 2017, del Ayuntamiento de Castellón de la Plana, y recientemente ha ganado el Premio Richard Roberts 2018, otorgado por el Máster en Inteligencia Emocional y Coaching de la Universidad Jaume I, por su contribución y dedicación en la mejora del bienestar emocional de sus trabajadores. Motivos más que suficientes para hablar con él, acercarnos a saber cómo trabaja su compañía y a conocer su opinión experta sobre comedores escolares saludables y sostenibles.

¿En qué consiste vuestro proyecto Emocionática?

Es de entrenamiento de habilidades de inteligencia emocional en monitores y monitoras de comedor escolar. Se desarrolla principalmente a través de un programa de formación de varias sesiones y un análisis de la evolución de los patrones emocionales diarios de los monitores a lo largo de su jornada laboral. Con su implantación se consigue mejorar la autogestión emocional de los monitores y, en consecuencia, su interacción con los usuarios y usuarias del comedor escolar a los que se atiende con más empatía y tranquilidad.

Recientemente, hemos incorporado al proyecto el desarrollo de dos apps para facilitar el registro emocional y el análisis de estos patrones. Emocionática ha sido reconocida con varios galardones a nivel local y nacional como el Proyecto de Innovación Social 2017, el Premio Richard Roberts 2018 y un accésit en la VI Edición de los Premios Escolástico Zaldívar de Madrid otorgados anualmente la Mutua Fraternidad Muprespa (en la Categoría de Empresas hasta 1.500 trabajadores a nivel nacional) que reconocen la labor, esfuerzo y compromiso de las empresas en el ámbito de la prevención y la mejora de la seguridad y salud de los trabajadores. Se destaca como buena práctica en la prevención de riesgos psicosociales.

Actualmente gestionáis 26 comedores en Valencia ¿Bajo qué criterios dais ese servicio?

Gestionamos un conjunto de comedores que van desde escuelas infantiles, a centros de día para personas mayores, pasando por centros ocupacionales. El grueso de nuestro trabajo son los centros escolares de educación primaria y secundaria, en su mayoría de titularidad pública, que se reparten por toda la geografía valenciana.

Ofrecemos una dieta de calidad no sólo desde un punto de vista nutricional, sino medioambiental y socialmente adecuada. Trabajamos con alimentos frescos, de temporada y de proximidad adquiridos directamente del productor o mediante canales cortos de comercialización y, siempre que es posible, con certificación de calidad diferenciada o de cultivo ecológico.

¿Valoráis implantaros en otras comunidades, como Madrid, generando lazos con productores locales para ofrecer productos de proximidad?

Lo que nos ha llevado a planteamos la oportunidad de implantar este modelo en la capital es que algunos colegios y entidades sociales de Madrid se han fijado en lo que CuiNatur ya está desarrollando con éxito en otras zonas del Estado, demostrando que hay otras formas de gestión que son perfectamente viables económicamente pero donde el beneficio empresarial no es el principal objetivo. Pensamos que es muy importante que se visibilicen iniciativas empresariales como la nuestra y todo lo que ocurre en Madrid tiene una transcendencia mediática que es muy difícil de alcanzar desde Valencia, o desde una zona rural como el Maestrazgo castellonense, donde tiene su origen CuiNatur.

¿Cómo nació CuiNatur? ¿Cuantas personas sois en la actualidad?

Surge en el año 2004 en Albocàsser (Castelló) en un momento en el que la administración autonómica valenciana decide externalizar la gestión de los comedores escolares. Comenzamos gestionando un pequeño comedor de 65 comensales.

¿Cuál es vuestro modelo de gestión?

Es de la Economía del Bien Común (EBC), nos permite medir ese compromiso ético que comporta realizar una actividad económica teniendo en cuenta valores sociales y medioambientalmente sostenibles. Nuestro compromiso social viene de largo, en el 2009 realizamos nuestra primera Memoria de responsabilidad social corporativa, en 2011 nos adherimos al Pacto Mundial de Naciones Unidas, y en 2015 realizamos nuestro primer Balance Social con la metodología de la EBC.

¿Qué opináis de los servicios de comedores que se suelen ofertar en la mayoría de centro públicos nacionales?

Aproximadamente el 50%, de los cerca de un millón de menús que se sirven en España diariamente (en escuelas, hospitales, residencias e incluso centros penitenciarios), se contratan a grandes empresas multinacionales que ofertan unos menús donde el bajo precio es su principal valor. Las cinco empresas que dominan el mercado sólo dejan espacio para que el resto de pequeños actores nos conformemos en jugar un papel residual esperando a que las administraciones públicas den un giro hacia el “mejor precio” y no el más barato. Este cambio es posible ya con la nueva ley de contratación pública y esperamos se consolide con la próxima publicación del pliego de compras verdes en el sector de la restauración colectiva que está elaborando la Unión Europea.

¿Creéis que las leyes de compra pública alimentarias locales, donde se incluyan criterios sostenibles y saludables, son necesarios para mejorar la alimentación escolar infantil en nuestro país en cada comunidad? ¿Qué situación tenéis en Valencia?

Los Ayuntamientos tienen competencias en educación infantil, y algunos  poseen colegios infantiles, o incluso de educación primaria, donde pueden apostar por regular el funcionamiento de sus comedores escolares con criterios de sostenibilidad y de calidad.

Nosotros tenemos grandes esperanzas en que sean los municipios quienes lideren este cambio pero somos conscientes de los problemas que se van a encontrar por tener que iniciar ese camino abierto por la nueva ley de contratación pública pero sin que existan aún suficientes referencias concretas que sirvan de ejemplo.

En Valencia partimos de una situación privilegiada, desde un punto de vista regulatorio, permite que sean los Consejos Escolares de cada centro (equipo directivo, profesorado, padres, AMPA, alumnos, personal laboral y representante municipal) quienes decidan anualmente la empresa que quieren que gestione su comedor escolar bajo criterios de mejor relación calidad-precio. Pero en nuestra opinión, el principal valor de este modelo es que es un ejemplo de democracia real ya que la decisión sobre un derecho tan importante como es la alimentación recae en quienes mejor conocen y van a hacer uso de ella, que además en muchos casos pagan directamente de sus bolsillos.

¿Qué les aconsejaríais a los centros escolares, madres y padres que quieren mejorar la alimentación infantil escolar?

Nuestro principal consejo es que se formen e informen adecuadamente antes de decidirse por una empresa u otra. Que valoren la calidad de las ofertas presentadas antes que el precio. Que sea un proceso transparente y que den a los padres y madres mayor protagonismo en la toma de decisión.

¿Una alimentación escolar sana y sostenible es más cara, o no tiene por qué serlo si se diseña bien?

Si se realiza una buena gestión de los recursos: controlando el gramaje de las raciones para evitar desperdicios, equilibrando la proporción de proteína animal y vegetal, eliminando intermediarios, haciendo una buena política de proveedores, motivando a las personas que forman parte del proyecto y también ajustando el margen de beneficio empresarial, se pueden abordar mejoras que permitan mantener o al menos no incrementar sustancialmente el precio final del menú que pagan los padres. En nuestro caso hemos demostrado que en los comedores escolares de los colegios públicos valencianos se puede comer de manera más saludable y sostenible sin subir el precio máximo del menú actualmente establecido en 4,25€.

¿Cuáles son las ventajas de mejorar la alimentación en la etapa escolar en los centros públicos?

La escuela es un lugar de aprendizaje y de socialización muy importante, lo que aprendemos de pequeños nos va a condicionar en las decisiones que tomemos de adultos y la forma de alimentarnos tiene un gran impacto no sólo en nuestra salud sino en la salud del planeta y por tanto en toda la sociedad.

El sistema agroalimentario actual es el principal responsable de la emisión de gases de efecto invernadero y por tanto responsable también del cambio climático que estamos ya viviendo. La transición hacia sistemas alimentarios territorializados más sostenibles es una necesidad que hay que abordar desde las administraciones públicas, pero también desde las acciones diarias que como consumidores tomamos cuando vamos a comprar a un supermercado, o cuando participamos en la toma de decisión de la empresa que queremos que gestione el comedor escolar de nuestros hijos e hijas.

Enlaces de interés:

http://www.europapress.es/comunitat-valenciana/noticia-empresa-valenciana-lleva-inteligencia-emocional-comedores-escolares-lograr-clima-mas-tranquilo-20181001143812.html

http://www.cuinatur.com/wp/emocionatica/