Cuando liberamos contenidos en la red imaginamos que suceden cosas parecidas a esta que recogemos hoy en este post, que alguien en otro hemisferio del planeta, y en otro continente, coja esos materiales, vean que son útiles para trabajar, adaptándolos a su propia realidad local. Precisamente, esa utilidad, le da sentido a subir esos recursos a la red.

En este caso concreto, nos hace especial ilusión debido a que el material ha llegado por contactos de una red de personas a nivel internacional, que mantenemos relaciones informales, y pertenecemos al mundo de la agroecología. Con expresiones diferentes en cada territorio y en cada país, estamos haciendo frente a unas problemáticas globales.

Igual que nosotros, muchas veces, cogemos materiales de aquí y de allá, nos hace ilusión que cojan los nuestros para utilizarlos, como nos cuentan desde Argentina:

Soy Libertario González, de Argentina, extensionista del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), trabajo en el programa PRO-HUERTA.

Accedí al material pedagógico luego que Marta Sanchez Miñarro viajara a Madrid. En su visita a Kois y Nerea Morán, ambos vinculados a los huertos urbanos, compartieron con Marta esta importante herramienta de comunicación lograda y materializada por la cooperativa Garúa y la fundación FUHEM.

Trabajo junto a Victoria Benedetto y Cristian Pérez en las localidades de San Lorenzo, Capitán Bermúdez, Timbues, Aldao, Pueblo Andino, Serodino, Carrizales, Oliveros, Gaboto, Monje. Conocer el contenido del material de educación fue sin lugar a dudas un espejo de nuestra realidad en el territorio y una oportunidad para darle uso en las escuelas.

En nuestra experiencia de trabajo con los niños y niñas de las escuelas vemos que han empatizado con la propuesta ya que encontraron similitudes entre la historia de los personajes que aparecen y los habitantes de su comunidad.

En esta ocasión compartimos con la Escuela Nº 980 Abanderado Maríano Grandoli en Villa La Rivera, una institución pública, ubicada al sur de la provincia de Santa Fe de la República Argentina. Este destacado grupo de la escuela primaria genera bases para alimentar otros modelos camino a la soberanía alimentaria. Este año tienen como objetivo profundizar la autoproducción de semillas y construcción de canteros organopónicos.

Para llevar adelante tal inquietud, cuentan con el aval de la institución y el apoyo del Programa PRO-HUERTA, que a través de sus técnicos fortalece el trabajo comunitario con bases desde el paradigma de la Agroecología.

Esta conjunción causal, físicamente distante entre continentes pone de manifiesto la necesidad de construir una sociedad amable con su entorno para revalorizar la semilla.

Cuando hablamos sobre las semillas en el aula o en la huerta y preguntamos a los niños ¿Cómo la planta llego a dar la semilla? Se recrea en su imaginario un viaje que les permite recorrer sus experiencias personales desde lo más tangible como puede ser el sabor, color, textura de un fruto. O recrear una escena respingando su nariz como si en ese momento estuvieran pasando cerca de un cítrico en flor. Pero lo que más llama la atención son sus peripecias con amigos o recuerdos con algún familiar como son los abuelos.

Este potente medio de vida para la reproducción sexual de un gran porcentaje de las especies vegetales posee una fuerte carga simbólica, evoca a la humanidad entre otras especies a través de su historia, donde los registros culturales cobran sentido ante el avance de la homogenización y mercantilización de la naturaleza.

El Programa PRO-HUERTA, ejecutado a través del INTA desde hace 28 años, es una puesta en valor de la co-evolución de las comunidades, tratando de evidenciar la importancia de la trama social y los registros de carácter autónomo, con el fin de fortalecer la soberanía Alimentaria.

Que pudiéramos conocer esta propuesta pedagógica a partir de los huertos urbanos en Madrid nos acerca fraternalmente, camino al apoyo mutuo para fortalecer la soberanía alimentaria en las distintas regiones del mundo. Salud.

Libertario González (Argentina)