Nuestro proyecto Alimentar El Cambio (alimentarelcambio.es), con el que promovemos la alimentación sostenible y saludable en escuelas madrileñas desde 2016, NO tiene NADA que ver con Alimentando El Cambio, impulsado por Danone y la Fundación Ashoka, y presentado la semana pasada en Madrid. Ante esta sorprendente y desafortunada coincidencia en el nombre y ámbito de actuación de ambas iniciativas, nos vemos obligados a explicar en qué consiste Alimentar el cambio, sus principales resultados e impactos en la alimentación escolar; así como a poner sobre la mesa las señas de identidad de nuestro trabajo como Garúa, cooperativa madrileña sin ánimo de lucro.

Nuestro proyecto comenzó en 2016 con varios meses de investigación que dieron lugar a la publicación, en enero de 2017, de Alimentar el Cambio: Diagnóstico sobre los comedores escolares de la Comunidad de Madrid y su transición hacia modelos más saludables y sostenibles. En los siguientes meses iniciamos los procesos de transición en 5 centros educativos, y generamos diferentes herramientas pedagógicas (guía didáctica Alimentar otros modelos, guía para transversalizar la agroecología en el currículo de hostelería de FP, una exposición itinerante, videocuentos…). Todos los materiales se encuentran disponibles para las comunidades educativas a través del blog alimentarelcambio.es.

Además en 2017 y 2018 organizamos las Jornadas internacionales sobre comedores escolares saludables y sostenibles Alimentar el Cambio en La Casa Encendida, con tres objetivos: generar espacios de diálogo entre los diferentes actores implicados en la alimentación escolar; conocer experiencias de referencia tanto europeas como de escuelas madrileñas y de otros territorios; y visibilizar el trabajo de las plataformas que, desde la sociedad civil, están apostando por la alimentación escolar como herramienta para la buena salud, el desarrollo local o la agricultura y ganadería ecológicas (y extensiva).

Desde Alimentar el Cambio hemos apoyado el desarrollo de la Plataforma Ecocomedores Madrid, un espacio de encuentro entre AMPAs, productores/as, activistas y organizaciones agroecológicas madrileñas. Actualmente esta plataforma lidera junto a Garúa el Manifiesto por una compra pública alimentaria saludable y sostenible, promovido por diferentes organizaciones de productores/as, salud pública, consumo o ecologistas, que reclama un cambio urgente en las políticas que determinan la alimentación ofrecida en los servicios públicos madrileños. ¡Apóyalo y ayúdanos a difundirlo si aún no lo has hecho!

Ya en 2019, y fruto de nuestra experiencia en más de 30 comunidades escolares madrileñas, el próximo 15 de marzo presentaremos el libro-guía Alimentar el cambio. Guía práctica, experiencias y reflexiones sobre comedores escolares educativos, sostenibles y saludables. Además de un protocolo para la transformación del comedor (y la comunidad) escolar, esta publicación incluye un conjunto de casos prácticos que, desde distintos rincones de nuestra geografía y respondiendo a etapas educativas y contextos diferentes, comparten sus claves de éxito; así como un recorrido por las principales movilizaciones y políticas innovadoras, a favor de comedores escolares educativos, sostenibles y saludables.

Alimentar el Cambio cuenta con el apoyo presupuestario de la Fundación Daniel y Nina Carasso, y se nutre de diferentes colaboraciones con varios actores relevantes en la transición agroecológica de la alimentación escolar, como la Fundación FUHEM, Menjadors Ecologics o Cuinatur. Antes de este proyecto, Garúa asesoró e intervino entre 2013 y 2017 con el proyecto Alimentando otros modelos desarrollado por la Fundación FUHEM en sus tres centros educativos, y que en obtuvo el Premio “La Caixa” a la innovación y transformación social en 2016.

¿En qué consiste Alimentando el cambio de Danone y Fundación Ashoka?

De acuerdo con la presentación realizada en Madrid el 27 de febrero de 2019, se trata de una alianza liderada por Danone y la Fundación Ashoka, para promover la alimentación e hidratación saludable en la escuela. Han elaborado un diagnóstico, lanzado un concurso para escuelas y desarrollarán un programa de intervención en centros educativos.

Sorprendentemente las similitudes son múltiples, más allá del nombre, pero también las diferencias que inspiran ambas iniciativas.

Necesitamos un planeta habitable para poder disfrutar de una mejor salud

La alimentación escolar debe ser NO SOLO saludable, también sostenible, para convertirla en una herramienta estratégica a favor de la lucha contra el cambio climático, pero también del desarrollo y consolidación de sistemas agroalimentarios sostenibles y territoriales, que también nos alimenten en nuestros hogares, centros de trabajo, etc.

Nuestro proyecto apuesta sin tapujos por llevar alimentos producidos de manera sostenible a las escuelas, a pesar del reto presupuestario, logístico o normativo que supone. Así, en nuestra asesoramiento para la configuración de menús escolares o la puesta en marcha de iniciativas lideradas por las comunidades, como grupos de consumo autogestionados, buscamos estrategias para incorporar alimentos ecológicos (y de ganadería extensiva), de cercanía, de temporada o dietas más vegetales y menos cárnicas. Se trata de elementos que han sido excluidos del modelo mayoritario en la alimentación escolar, que al igual que el conjunto de la restauración colectiva, descansa en las producciones industriales, los monocultivos y las macrogranjas, las redes globales de producción y consumo, o el exceso de derivados cárnicos y pescados de baja calidad.

Promovemos una visión integral dentro y fuera de la escuela

Dentro de la escuela mediante el trabajo con todos los actores de la comunidad educativa; realizando labores formativas y de acompañamiento al profesorado, educadoras/es de comedor, alumnado, comisiones de comedor y familias. Fuera de la escuela porque los cambios en el comedor se conciben como una pieza significativa en la democratización y la transformación del sistema agroalimentario con criterios de sostenibilidad y justicia social. Un enfoque alineado con las las prácticas y valores de la economía social y solidaria y con las demandas de soberanía alimentaria; lo que se concreta en el apoyo a la producción local y ecológica, la articulación entre producción y consumo, o el fortalecimiento de los circuitos cortos de comercialización.

Garúa como cooperativa también apuesta por la intercooperación, siendo parte del Grupo Cooperativo Tangente, de REAS y del Mercado Social de Madrid o COOP57.

Un movimiento que ya existe y hemos ayudado a impulsar.

En la presentación de Alimentando el cambio, las responsables de Ashoka y Danone insistieron en que su objetivo con esta Alianza es “crear un movimiento social”, pero convendría recordar que con mayor o menor visibilidad, con escasos recursos y buenas dosis de ilusión, este movimiento viene existe desde hace años. Y es que Garúa formamos parte de una amplia constelación de AMPAs y algunas de sus federaciones, profesionales de la restauración escolar comprometidos/as, productores/as agroecológicos, organizaciones de consumidores/as, entidades ecologistas y de la economía solidaria… que venimos trabajando por la mejora de la alimentación en las escuelas. Un movimiento cuyo máximo exponente sería la Plataforma Estatal por unos Comedores Responsables, de la que formamos parte.

Cambiar el nombre de su Alianza.

Una vez hemos conocido su iniciativa de primera mano y tras reunirnos con representantes de Danone, les hemos solicitado la necesidad de que cambien la denominación de su alianza, puesto que consideramos que puede inducir a la confusión entre ambos proyectos. Estamos pendientes de una nueva reunión en la que nos comuniquen como valoran el conflicto que les transmitimos y su posición ante el mismo.

Seguiremos informando… y muchas gracias por ayudarnos a difundir este mensaje.